Un Oasis frente a la crisis.

Llegamos a fin de año y en medio de festejos y preparativos para lo que nos depara 2010, seguimos padeciendo los efectos de esta crisis económica que nos ha dejado casi sin aliento. En todo el continente no se escuchan más que quejas y lamentos por lo que se ha perdido y por no haber señales concretas de recuperación para lo que viene.
Pero no a toda Europa ha afectado la crisis, existen dentro del continente pequeños lugares que han resistido los embates de los mercados. Ellos son los afamados Paraísos Fiscales. Lugares en donde la crisis por la falta de dinero no parece afectar a los empresarios, banqueros y demás hombres de negocios que deciden ocultar las ganancias de sus actividades poco transparentes.
Se ha dicho mucho sobre el tema y fueron muchos los mandatarios que han prometido tomar cartas en el asunto, ya que se trata de un problema de alcance mundial y que afecta las economías de todos los países que se someten a las reglas de mercado tradicionales.
En 2001, George Bush, presidente de los Estados Unidos por aquel entonces, prometió luego del ataque terrorista a las Torres Gemelas eliminar a los Paraísos Fiscales ya que eran el centro de financiación de los grupos terroristas como Al Qaeda y que de la mano de Osama Ben Laden propagaban actividades de esta índole comprometiendo la seguridad de las naciones.
En 2008, José Luis Rodríguez Zapatero, tras el hundimiento financiero, prometió enfáticamente eliminar estos Paraísos Fiscales sumando voces a favor por parte del resto de los mandatarios del G-20. Y más allá de los deseos por eliminar estos centros de negocios cuasi clandestinos todo sigue igual y siguen siendo los únicos que soportan los embates de la crisis sin inmutarse.
Termina un año con mucho miedo, miedo a quedarse sin empleo o a no recuperarlo, miedo a perder los ahorros o la pensión para la vejez y en lo que refiere al pueblo español, miedo al terrorismo. Los fanáticos de ETA siguen haciendo de las suyas y poniendo en peligro la vida de muchos inocentes. Termina un año de promesas incumplidas y con la esperanza de que un nuevo orden aparezca para que cambie nuestra realidad.
El 2010 puede ser un año de cambios, año en el que se empiecen a hacer las cosas de otra manera. Quizás no llegue la ansiada refundación del Capitalismo pero sin dudas se tomarán medidas para que la situación general de los países mejore.
Temáticas relacionadas: La Crisis, paraisos fiscales, regulación estatal










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